noticias_adoc

ENTREVISTA: FRANCISCO HERVÉ Y EL DOCUMENTAL COMO FICCIÓN

Lunes, 27 Julio, 2009

Francisco Hervé, ganador del Premio del Jurado en la competencia nacional de la última versión de FIDOCS, nos habla del proceso de realización de “El poder de la palabra”. El documental relata la experiencia de un grupo de vendedores ambulantes que decide modernizarse para poder seguir trabajando en el sistema de transporte de Santiago.
Explorando sobre la dignidad y la modernidad, la película ofrece una mirada reflexiva e irónica sobre las pretenciones de un país que aspira a ser “de clase mundial”.

Por Adhemar Cereño Quevedo

¿Cómo fue el proceso creativo del documental?

¿Sabes cómo partió? Partió porque un amigo alemán me pidió que le consiguiera una historia en Chile. Me dijo…oye búscame una historia que quiero hacer algo en Chile que  sea divertido y que tenga implicancias políticas. Ese mismo día iba en una micro y se subieron unos vendedores ambulantes a vender qué sé yo…la típica venta…vengo de parte de la editorial a traer la educación para sus hijos. A esas alturas yo sabía que había un plan de hacer un cambio en el sistema de transporte y que a ellos los iban a sacar, así que  ahí se me ocurrió hacer esa historia y  pasársela a mi amigo alemán, pero costó tanto que al finalmente decidí hacerla yo.

¿Cómo surge la idea de utilizar la gráfica de los carteles del transporte público como dispotivo narrativo?, te pregunto porque esto parece tener alguna relación con lo que hiciste en “La Península de los volcanes”, tu película anterior…

Sí, es verdad. En “La Península de los volcanes” lo que hicimos fue transformar la película en un facsímil de prueba de selección múltiple, o sea, de alternativas. Al principio partía un locutor hablando de un texto y después hacía unas preguntas, daba unas definiciones y terminaba haciendo nuevas preguntas. Parece que me acomoda ese tipo de idea, de incorporar elementos que están relacionados. Esa película hablaba de la educación y la narración creaba una relación entre la forma y el fondo. Ahora también me pasó algo así. Yo quería intervenir de alguna manera la narración y encontré que la forma que me permitía generar esa relación entre forma y el contenido era la de los carteles. Fue bien difícil para mí todo esto, mucho más que en “La Península de los volcanes”.

¿Por qué fue más complicado?

Parece simple, pero hay una cuestión de ritmo que es mucho más difícil que con la voz en off. Hay que hacer calzar esos textos manteniendo una forma alusiva al discurso de los vendedores, pero al mismo tiempo aportar elementos nuevos a la narración. Esto, además de que tuviera un ritmo de lectura que permitiera que la narración fluyera. La verdad es que me cabeceé meses con esto, me costó muchísimo encontrar los textos definitivos, hice una gran cantidad de pruebas hasta que pude dar con las que me sirvieran.

¿Cómo trabajaste la ironía en “El poder de la palabra”?. Lo pregunto porque haces una crítica al estado actual del Chile moderno, pero al mismo tiempo se siente un respeto por los personajes.

¿Porqué estas diciendo eso? ¿Eso lo sentiste tú?

Sí, porque siento a través de los personajes vas criticando el estado de esta modernidad supuesta de Chile, pero sin emplearlos a ellos como motivo de risa.

Me parece increíble que digas eso. Me encanta que lo digas la verdad, porque para mí  fue súper difícil trabajarlo, era el mayor desafío al hacer esta película con unos personajes que iba a utilizar para hacer una crítica. Pretendí contar su historia con lo que a mí me parece una cuestión mínima, no sólo de ética documental… es algo que corre para la ficción también, porque si tú no respetas, no quieres a tus personajes, creo que no vale la pena contar esa historia. En realidad lo que estás haciendo no es contando la historia, sino que simplemente haciendo un comentario fácil al que nadie te puede responder. Sentía que eso me podía pasar, lo sentí siempre como un peligro en las grabaciones, en el montaje y era difícil encontrar una línea media en la que sintiera que, por un lado, estaba contando la historia de unos personajes queribles y al mismo tiempo estaba transmitiendo una visión crítica de la modernidad. En el fondo no te puedo decir cómo lo hice, sino que simplemente fue algo que me preocupó y que era importante para mí. Fue muy entretenido enfrentarme a ese desafío porque sabía que iba a ser difícil. Sentía un poco de miedo pero por otro lado tenía confianza en que algo iba a poder lograr…por eso me alegra que tú encuentres que fue así.

¿Cuál es la reflexión que te interesa a partir del Chile actual?

Me interesa una reflexión que es como la que hago con la película que tiene que ver con la importancia que tienen hoy las apariencias. Lo que trato de hablar con “El poder de la palabra” es como hoy día tienes que tener una imagen vendedora. Nos “vendemos la pomá” unos a otros y eso ha permeado la cultura. Imagínate, en la película al principio los que están preocupados de la imagen corporativa son las autoridades y las personas encargadas de enseñarles a los trabajadores, pero al final terminan los propios vendedores ambulantes creando una empresa de asesoría de imagen para un taller mecánico de la esquina. Creo que ese hecho habla de la cultura actual.
Para ponerlo en términos bien brutales…creo que se perdió la idea de la dignidad humana  -si es que alguna vez existió-, como un valor que tienen todas las personas porque sí. Hoy parece que tienes que construirte esa dignidad creando una imagen vendedora de ti mismo. Recién ahí vas a ser alguien válido para el otro. O sea, tú tienes que tener una imagen o una apariencia de dignidad. De eso quería hablar con esta película.

¿Pensaste conseguir alguno de los dos premios que estaban en juego en Fidocs? ¿Te lo imaginaste?

Sí, sí me lo imaginé…como que uno siempre se imagina que le va a ir bien, pero yo creo que imaginar es una cosa y confiar es otra.

¿Viste alguna de las otras cintas que estaban en competencia?

Sí, pero no las pude ver todas. Estoy esperando una nueva oportunidad para verlas, tenía ganas de ver la de Juan Downey, por ejemplo. Pude ver pocas.

¿Qué te parecieron las que viste?

No me gustaría decir qué me pareció una en particular, pero tengo la sensación de que hay un crecimiento en la calidad de las películas en la competencia de Fidocs. Me parece que está tirando para arriba la dirección de documentales en Chile. Se está tomando conciencia ¿sabes de qué?…de que los documentales son películas. Mi visión es esa, que un documental es tan película como una ficción y que casi se les podría mirar de la misma manera. No soy de decir que el documental es más real o más verdadero que las ficciones, yo creo que más bien puede ser todo lo contrario. Los documentalistas se miraban y todavía hay un poco de eso, más bien como periodistas, como encargados de hacer un reporte sobre un tema para que ese tema se conozca. Creo que cada vez se va tomando más conciencia de que el documental te da la opción de  ser cineasta y de ser en el fondo, como dice Fidocs “La mirada del cineasta sobre el mundo”. Me gusta esa frase, porque es distinto exponer cosas que supuestamente son la realidad, que tener conciencia de que tú estás ofreciendo una mirada.


Inicio | Volver atrás


Dev:
jhcnewmedia
+
WP